No, no y no: El Negativismo en los niños.

Mi bebé era todo dulzura, sonrisas, juegos… hasta que un día comenzó a decir que no a todo. Fue a los 16 meses; se volvió más cabezón y a todo contestaba con un no, moviendo la cabeza de un lado a otro.

Sorprendidos nos quedamos su padre y yo de esta nueva faceta de nuestro bebé ¿nos lo han cambiado? ¿estamos haciendo algo mal? ¿no sabemos poner límites? etc. etc.

El Negativismo es una etapa de autoafirmación por la que pasan más tarde o más temprano todos los niños/as, e incluso, repiten a lo largo de los años (la mayoría entre los 18 meses y los 3 años). En esta fase el no se convierte en algo sistemático independientemente de la pregunta que se le formule.

Si os sirve de consuelo os puedo decir que:

– Es algo temporal.
– Vuestro hijo no es “malo”, está pasando por un período de autoafirmación.
– Está desarrollando su identidad y personalidad futuras.
– No hay que obsesionarse y hay que tener mucha paciencia.
– No es bueno decirle a todo que no, hay que dejar que el niño/a experimente, se mueva, se enfade…
– Refuerzo positivo. Atender más a las cosas buenas que hace e intentar ignorar (si es posible y seguro, las negativas).
– Dar diferentes posibilidades de acción o distraer la niño/a cuando se ponga cabezón.
– Poner límites sin ser autoritarios.

Las cosas han mejorado considerablemente con Miguel, lo más complicado de educar a un hijo, desde mi punto de vista, es saber situarse en una posición intermedia entre decirle a todo que no o dejarle hacer todo lo que le apetezca.

noo

¿Habéis pasado por la etapa del Negativismo con vuestro hijos/as? ¿Varias veces? ¿Qué hicisteis? Vuestros comentarios son importantes para mí.

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6 pensamientos en “No, no y no: El Negativismo en los niños.

  1. Pues si, a todos les pasa.. A mi hijo mayor le pasó justo cuando empezó el cole, cuando cumplió los tres años, fue un mes horrible, a todo decía que no y pataleta tras pataleta… La verdad es que los primeros días yo me puse histérica, después me dí cuenta de que gritarle o reñirle no era la solución, como bien dices, hay que tener paciencia, poner límites pero sin ser autoritarios… y esperar a que se les pase…

  2. Vaya que sí! Quiero decir que no! Jajaja. La peque igual… realmente a veces decía que “no”, pero solo de palabra porque luego tampoco es que fuera un “no” de hechos… ahora ya perdió el hábito del “no” y cuando lo usa sí tiene muy buen sentido (ya no es muletilla) 😉
    Feliz semana!

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