Ser mamá y sobrevivir a los “consejos”

Todo comienza el día que anuncias con ilusión que vas a ser mamá. A partir de ese momento, tu madre, tu suegra,tu cuñada, tu vecina, tu amiga de toda la vida, la señora de la carnicería… tratarán de ayudarte en esa difícil tarea con toda su sabiduría maternal.

En principio, esto es algo positivo ya que todo el mundo te aconseja y te cuenta sus experiencias como madre con la mejor de las intenciones. El problema es que tú eres mamá primeriza y tanta información y tantas opiniones diferentes sobre un mismo tema pueden llegar a agobiarte y crearte cierta inseguridad.

Las abuelas, a las que normalmente solemos tener más cerca, o si no (como en mi caso), para eso está el teléfono o el Skype suelen ser las más preocupadas en el tema de la crianza. Parece que te observan y piensan que no estás del todo capacitada para criar a su nieto/a. Te ven como una madre inexperta, que por otra parte es totalmente cierto. Sin embargo, que no cunda el pánico, las madres primerizas tenemos instinto, sabemos razonar, somos personas adultas y solemos salir bastante airosas en situaciones relacionadas con el cuidado de nuestro bebé. También hay que decir que los bebés son más fuertes de lo que parece…

Los consejos son de todo tipo: desde el Hospital mejor para dar a luz, cómo dar el pecho, cómo coger al bebé, cómo vestirlo, cómo cortarle el pelo, cómo alimentarlo… Lo más difícil llega cuando el niño/a se pone enfermo. Lo que a tí te parece un simple constipado a una abuela preocupada le puede parecer un virus pandémico.

Ante todo calma, para mí es importante escuchar todos los puntos de vista; los escucho en silencio (algunas veces me cuesta no responder), los valoro y los comento con mi PAREJA. NO todo depende de tí. Algunas personas te darán buenos consejos, otras regulares, otras nefastos… Tú y tu PAREJA sois los que tenéis que valorar vuestras circunstancias, cómo es vuestro bebé, qué necesita y sobre todo contar siempre con la opinión de un ESPECIALISTA-PEDIATRA que no sea de vuestra familia y en el cual confiéis que dará un punto de objetividad a cualquier problema.

Las mamás primerizas contamos con algo muy positivo a nuestro favor, la ilusión de vivir una experiencia única por primera vez y el saber dar todo nuestro amor y dedicación. Errores seguro que cometemos, pero no serán tan graves cuando veo la sonrisa de mi niño que crece cada día.

¿Habéis tenido que soportar muchos consejos y opiniones? ¿Cómo los habéis aceptado? Vuestros comentarios son importantes para mí.

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Jugar es aprender. Congelado por amistad.

Sí, así es, JUGAR ES APRENDER, aunque muchas veces lo olvidamos.El juego no es sólo para que los niños/as se diviertan y pasen el tiempo con otros amigos/as. Se trata del modo natural que ellos tienen de aprender, representar el mundo que les rodea y exteriorizar emociones y sentimientos del subconsciente.

El juego es universal, facilita el desarrollo cognitivo, fomenta las relaciones sociales y potencia la creatividad.El juego evoluciona desde el comienzo de la vida del bebé, cuando juega con sus manos, pies y quiere sentir en su cuerpo el contacto de los objetos hasta la adquisición del juego simbólico.

Con el juego simbólico el niño/a revive situaciones de su vida cotidiana que le han resultado significativas, imita conductas que observa en los mayores y aprende a distinguir la realidad de la fantasía.

A partir de los cuatro años los niños/as ya son capaces de elaborar juegos simbólicos en comunidad y a partir de los 6 aparecen los juegos de reglas.

El juego bien encauzado tiene muchos beneficios:

– Promueve habilidades sociales sanas.
– Encauza conductas agresivas.
– Aumenta la autoestima.
– Promueve la participación.
– Impulsa valores positivos para la vida.
– Mejora la salud emocional y física.

Ahora os propongo un juego... para niños desde los 4 a los 8 años, se llama CONGELADO POR AMISTAD:

Se pide a los niños que formen un grupo y que estén de pie. A continuación se van haciendo una serie de preguntas: “Levanta la mano si tienes un hermano mayor”, “levanta la mano si llevas un jersey rojo”, “levanta la mano si tienes un perro”… Los que no puedan contestar sí, tienen que buscar a un compañero que tenga la mano levantada y abrazarlo hasta que se haga la siguiente pregunta.

Este juego les gusta mucho a los niños/as más pequeños porque hace que todos se sientan especiales.

¿Recordáis cómo disfrutábais cuando jugábais de niños? ¿Juegan lo suficiente vuestros hijos? ¿Qué tipo de juegos les gustan más? Vuestros comentarios son importantes para mí 🙂

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Fomentar la Creatividad. Cuento Infantil “El punto”.

La creatividad es la capacidad de ver múltiples caminos donde los demás sólo ven uno.Caminos que nos llevan a nuevas ideas o a solucionar problemas .El potencial para ser creativo lo tenemos todos los seres humanos, no sólo los grandes artistas. Además la Creatividad no sólo está en el arte, sino en cualquier actividad de nuestra vida.

Ser creativo implica:
– Sentir curiosidad.
– Tener seguridad en uno mismo para arriesgar.
– Contar con la capacidad para cuestionarse las cosas.
– Imaginar.

A diario me encuentro en mi escuela niños cuya respuesta ante un reto creativo: un dibujo, modelado, componer una figura imaginaria… es “Profe yo no sé”. En general la escuela no fomenta la creatividad, ya que se basa en Programaciones cerradas y existe falta de tiempo para que los niños experimenten y sean creativos. Esto se debe a la imposición del libro de texto en Primaria y, en Infantil (que aún me parece más grave) a lo que yo denomino “fichismo” ( afán por rellenar folios y folios para demostrar ante los padres que se trabaja muchísimo).

El maestro ha de ser el guía del niño, su motivador en el proceso creativo, debe orientarle, pero dejándole tiempo y libertad para imaginar y experimentar.Al hilo de todo esto, me gustaría recomendaros hoy un Cuento para niños/as de 5-6 años, editado por primera vez en 2003. “El punto” de la Editorial Serres y escrito por Peter H. Reynolds es la historia de un niño que piensa que no sabe dibujar, hasta que su profesora le motiva para que desarrolle todo su potencial creativo. Porque como dice el Cuento “Donde hay un punto, hay un camino”.

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Cómo ser mamá y no sentirte culpable.

El sentimiento de culpa es una de las emociones más destructivas que puede sentir una mujer cuando se convierte en madre. Este sentimiento te impide disfrutar al cien por cien de tu bebé y produce que no pienses con claridad debido a la ansiedad y angustia que te genera.

Muchas veces el sentimiento de culpa viene condicionado por la sociedad, la familia, las personas que nos rodean y por la educación recibida.Las mujeres en general, y aunque nos cueste reconocerlo, estamos equivocadas cuando pensamos que los hijos/as son más responsabilidad nuestra que de nuestra pareja y que si no hacemos nosotras las cosas, éstas no están bien hechas.Hay que aprender a delegar. La educación de un niño/a es reponsabilidad de todo el entorno en el que el niño vive; padres,resto de familia, colegio

Ser madre es una enorme responsabilidad, pero hay que tener muy claro que ninguna de nosotras somos SUPERWOMAN y que todas deseamos lo mejor para nuestros hijos. Dudas sobre si lo estoy haciendo bien con mi bebé me surgen muy a menudo, entonces me paro a pensar que todo lo que hago lo hago por amor, porque deseo lo mejor para él y que las cosas están bien como están, NO BUSCO LA PERFECCIÓN.

Me siento culpable cuando:
– Tengo que llevar a mi hijo con 5 meses y medio a la Escuela Infantil.
– Estoy trabajando y me avisan de la Escuela Infantil que mi niño está enfermo.Me gustaría estar con él.
– Incluso me siento mal cuando tengo que pedir permiso en el trabajo para llevar al niño al médico.
– Estoy muy cansada y desearía “desconectar” de mi hijo por un tiempo reducido.
– Me gustaría tener más tiempo para organizar mi trabajo.
– Veo la casa desordenada (esto suena muy marujo, y quiero dejar claro que mi pareja participa en todas las tareas de la casa).
– No tengo tanto tiempo como antes para estar con mi pareja.
– Hablo por teléfono mucho tiempo y veo como mi niño no para de llamarme la atención.

¿Qué hago para superar este sentimiento?
– Escribir en mi blog 🙂
– Pensar con lógica. No todo es blanco o negro.
– No buscar la perfección en mi vida, las cosas están bien como están, aunque siempre se pueda mejorar en algo.
– Reflexionar sobre si realmente puedo mejorar o lo hago lo mejor que puedo dadas las circunstancias.
– Compartir mis experiencias con otras madres.
– Parar, relajarme, hacer algo que me gusta.

¿Os pasa esto a vosotras también? ¿Qué haceis para superarlo? Vuestros comentarios son muy importantes para mí.

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Cuando un niño dibuja la figura humana: representación y emoción.

Observando los dibujos de un niño/a podemos deducir en qué nivel de desarrollo cognitivo se encuentra, si es maduro para su edad o no, su percepción acerca del mundo que le rodea y, aún más importante, podemos descubrir sus emociones o conflictos internos.

Cuando un niño/a se siente seguro de sí mismo se atreve a crear y se arriesga en sus dibujos. En ningún caso tiene miedo al resultado de su dibujo ni manifiesta que no será capaz de hacerlo.

Para los profesionales de la educación: maestros, psicopedagogos, psicólogos… la representación de la figura humana en un niño de corta edad puede ser un instrumento de evaluación y acercamiento a la realidad que vive, a sus emociones. También los padres podemos servirnos de este instrumento para detectar conflictos o inmadurez en nuestros hijos.

A partir de los 3 años el niño/a comienza a representar de manera intencionada un objeto o persona, es la Etapa del Garabato nombrado. A esta edad la representación de la figura humana suele consistir en una especie de “renacuajo” en el que destaca una cabeza grande de la que salen directamente brazos y piernas.

Más tarde, de los 4 a los 6 años comienza la Fase Pre-esquemática de la representación gráfica.Comienzan a aparecer dibujos que tienen mucho más que ver con la realidad y que son “identificables”. La representación de la cabeza es cada vez más elaborada con ojos, boca, nariz, incluso cejas y pestañas. Aparece el tronco y extremidades con dedos.

¿Cómo podemos observar y analizar el dibujo de la figura humana? Algunas pautas:

– ¿Se ajusta su dibujo a la realidad? (Siempre teniendo en cuenta la edad)
– ¿Se niega a dibujarse?
– ¿Su dibujo es organizado?
– ¿Aparecen las partes más importantes del esquema corporal?
– ¿Existe alguna desproporción evidente en el dibujo del alguna parte de su cuerpo?
– ¿Rodea o destaca de alguna manera partes de su cuerpo que son significativas para él/ella?
– ¿Verbaliza lo que está dibujando?
– ¿Es detallista? ¿Colorea con cuidado? ¿Aprieta mucho la pintura cuando está coloreando?

Lo fundamental es observar si el niño está representando una realidad que él vive, se trata de cómo se percibe él como ser humano, su esquema corporal y si se acepta y se cuida o si manifiesta cierto rechazo hacia sí mismo.

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“A Lulú le gusta el colegio”. Un cuento para empezar el curso.

Estos primeros días del curso, en los que los pequeños/as viven un período de cambios y adaptación a las rutinas y horarios del Colegio o la Escuela Infantil, no viene nada mal contar con el apoyo de un buen cuento para acabar con sus miedos y motivarles en su aprendizaje.

No es nada fácil encontrar cuentos que se adapten a una temática determinada que queramos trabajar, y lo digo por experiencia propia. Pero el que la sigue la consigue y después de mucho buscar encontré un cuento que nos habla del primer día de colegio de una niña llamada Lulú.

“A Lulú le gusta el colegio”, escrito por Camilla Reid e ilustrado por Ailie Busby de la Editorial SM es “Un sencillo cuento sobre un día muy especial”, como lo definen sus propios autores. Y tengo que decir que a los niños/as de 4 años de mi clase les gustó mucho 🙂

A Lulú le gusta el cole

Volver a empezar: Retomar Rutinas con niños después del verano

Nadie duda de la importancia de Rutinas y Hábitos en la educación de los niños/as. Mediante las rutinas los pequeños van conociendo el entorno que les rodea, se sienten más autónomos, superan sus miedos e inseguridades ante lo desconocido y también seguros, tranquilos y confiados. Los buenos hábitos y rutinas son además una fuente de salud.

A lo largo de los dos primeros años de vida es cuando se establecen horarios, rutinas y normas de alimentación, higiene, sueño, juego y aprendizaje.

Durante las vacaciones las rutinas se vuelven más flexibles; cambian las horas de las comidas, nos acostamos más tarde y también madrugamos menos. Por eso los pequeños necesitan un tiempo de adaptación a la vuelta del verano.

Éste período de adaptación suele durar hasta 15 días, en los cuales el niño puede presentar cambios en su comportamiento como:

– Nerviosismo.

– Rabietas.

– Cambios de Humor.

– Falta de sueño.

– Falta de apetito.

Mi pequeño de 10 meses ha empezado esta semana la Escuela Infantil de nuevo, aún es un bebé y no puedo explicarle lo que está pasando, pero nota que las cosas han cambiado mucho. La semana pasada estaba en la playa, todo el día con mamá y papá, también con los abuelos; todos muy relajados. Esta semana hemos vuelto a madrugar, a los horarios de la Escuela Infantil, a sus rutinas también… Mamá y papá ya no están todo el tiempo con él… Los cambios que he notado en él han sido varios:

– Cuando estamos en casa no quiere perderme de vista ni un sólo instante, llama mi atención constantemente.

– Le cuesta más dormirse, está intranquilo y no quiere quedarse sólo en su habitación, cuando antes se dormía sin que yo estuviese allí sin ningún problema.

¿Qué podemos hacer para que la vuelta a las Rutinas sea positiva?

– Si el niño/a tiene edad suficiente para comprender, explicarle verbalmente que vamos a volver a las rutinas anteriores a las vacaciones; colegio, acostarnos antes…

– Mantener la calma y no perder la paciencia, a todos nos cuesta adaptarnos a los cambios y a los niños/as, todavía más si cabe. Todo lleva su tiempo.

– Rutina del sueño: Acomodar la hora de ir a dormir y la de levantarse paulatinamente, no de un día para otro. Comenzar unos días antes de que acaben las vacaciones a levantarse un poquito antes. Para que el niño/a pueda dormirse antes, tratar de mantenerlo más activo. Organizar actividades por las tardes como nadar y montar en bici que requieren cierto esfuerzo físico e ir bajando progresivamente a lo largo  de la tarde su intensidad. A última hora de la tarde y comienzo de la noche, realizar actividades relajantes como escuchar música tranquila o leer cuentos. Por último, un baño en agua tibia no viene nada mal.

– La rutina de la comida: Este cambio suele ser más brusco, ya que muchas veces, no depende de nosotros, sobre todo si nuestro hijo/a va a la Escuela Infantil o al Colegio. Los primeros días puede que el niño/a sufra algún  pequeño trastorno y coma menos. Es sólo una cuestión de horarios que el organismo asimilará en pocos días.

– La Rutina de la Escuela Infantil o del Colegio: Normalmente todas las Escuelas Infantiles y Colegios, ya tienen previsto dentro de su Programación su propio ” Período de Adaptación”, con horarios más flexibles y actividades de bienvenida para que el niño/a se vaya acostumbrando poco a poco a la vuelta a las clases.

¿Cómo vivís vosotros la vuelta a las rutinas? ¿Teneis algún “truco” para que sea menos dura? ¿Habéis notado cambios en vuestros hijos/as o alumnos/as? Vuestra opinión es importante para mí.:)

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